Para La Casita no hay libertad individual sino libertad colectiva y solidaria

El escenario nacional es complejo en tanto hay varias dimensiones que hacen a la dignidad de las personas en general y los trabajadores en particular que son cada vez más difíciles de garantizar. 
 
En nuestra provincia, aunque para algunos sea EL modelo nacional, las personas como lxs que conformamos La Casita Coope tenemos muchas más experiencias de explotación y precarización de las que quisiéramos contar. La crisis habitacional es cada vez más notoria al punto de que si sumamos la vulnerabilidad salarial más la inflación en los alquileres, sabemos que de base no tenemos la vida que merecemos. Ni hablar si pensamos en la violencia de la comida, lo difícil de buscar y tratar de sostener una alimentación saludable o simplemente de comer lo que quieras y no lo que puedas. Si pensamos en salud y el poco acceso en general pero sobre todo en salud mental, como así también en políticas de género en las instituciones o espacios que formamos parte, básicamente nuestro acceso es nulo y los desplazamientos son muchos.

Esta situación se modifica para bien o para mal en otras provincias de nuestro extenso territorio y nuestro sector lo sabe porque lo vive diariamente y aprendimos, aunque no nos guste, a llevar este tipo de vida o sobrevida (de sobrevivencia). En ese aprendizaje y búsqueda de alternativas las redes solidarias y colectivas son cruciales. 


El contexto que empeora con una devaluación no solo monetaria sino también y en consecuencia de los derechos humanos, claramente repercute en nuestro proyecto La Casita Coope. Producir, trabajar y generar condiciones dignas de laburo es una constante lucha cuando la Universidad Pública a la que asistimos cotidianamente está en riesgo, cuando la inseguridad nos violenta en un efecto cadena por la propia marginalidad, cuando existe una dificultad enorme para poder invertir en mejoras y aumentar nuestros salarios, cuando no alcanza con un solo trabajo y a veces con dos tampoco, cuando la ausencia del Estado nos vende con políticas de migajas soluciones estructurales, etc. etc. 


Como no somos ajenos a este contexto y como la gestión del próximo gobierno nacional es responsable de cada una de las dimensiones de nuestras vidas como trabajadores del sector de la economía solidaria y también como estudiantes de la universidad pública que somos todxs lxs que conformamos este proyecto, necesitamos pronunciarnos y compartir nuestras reflexiones de cara a las elecciones del domingo. 

La Casita es una cooperativa de trabajo gastronómica que busca generar puestos y condiciones laborales que trasciendan la mirada meramente productivista y económica. Entendemos que laburar es una obligatoriedad para nosotrxs estudiantes, disidencias, de clase baja y media baja. No hacerlo no es una opción. Consideramos al trabajo como UNA de las tantas dimensiones de nuestras vidas,  y por eso  no puede ocupar toda nuestra disponibilidad mental y física. Para sostener esta mirada reflexionamos constantemente sobre qué derechos nos merecemos como seres humanos, como trabajadores y como estudiantes, y qué deseos y necesidades no estamos dispuestxs a negociar a costa de la productividad y eficiencia.

Algunos de nuestros pilares son el derecho a la salud, la educación, la recreación y el ocio y la igualdad de género. Lejos de considerar que cada unx se salva solx y cada unx tiene solamente lo que se merece, para garantizar estos derechos apostamos a la construcción en comunidad, ya que para La Casita Coope no hay libertad individual sino colectiva y solidaria. En un reconocimiento de clase entendemos que los problemas de cada unx estan enmarcados en opresiones mayores de carácter social, contextual y político. Las necesidades, hostilidades pero también las proyecciones y deseos que tenemos responden a nuestras similares y a la vez diversas trayectorias, orígenes, condiciones, experiencias laborales, etc. y entendemos que de manera colectiva y horizontal podemos hacer de esta sociedad un lugar mucho más habitable para todxs.

Estas características que nos definen claramente están ligadas a una lectura sobre la crisis social y económica, sabemos –porque lo vivimos– que los trabajadores no tenemos la vida que merecemos, la cooperativa no es una romantización del escenario, es un proyecto para hoy y mañana, una salida que a diferencia de otras cree posible estar mejor sin explotar a nadie. En ese sentido, tratamos de mantener esta coherencia con los productos que ofrecemos porque el eje de dignidad, salud y no-explotación atraviesa nuestra pregunta sobre qué vendemos, a quiénes y con qué intenciones. La cocina tiene un valor ideológico en tanto busca garantizar productos de calidad y apostar cada vez más a la alimentación consciente respecto a otras especies y la relación productiva con el territorio que habitamos. La dignidad y la salud para nosotrxs no son posibles sin reconocer la complejidad de nuestro escenario ecológico y territorial. En ese sentido, hoy nos preguntamos ¿la libertad de quienes? ¿Acaso libertad y explotación no son antónimos? Para nosotrxs sí y si es necesario afrontaremos la lucha por los sentidos que la derecha siempre trata de apropiarse.

En tanto los derechos sigan siendo un privilegio La Casita Coope no va a hablar de individuos libres sino siempre de salida colectiva; en tanto la alimentación saludable sea cada vez más una idea imposible porque primero está el hambre, La Casita Coope va a apostar a la construcción de redes comunitarias; y en tanto se busque retroceder en derechos laborales que conciben a lxs trabajadorxs como seres humanos, La Casita va a ser cada vez más cooperativa, horizontal y revolucionaria.  

Esta perspectiva exige y cree en una presencia del Estado que pueda reconocer nuestras condiciones y el trabajo comunitario que hacemos, las cooperativas como otros tipos de organizaciones colectivas, combatimos contra los desplazamientos que genera el sistema y lejos de aceptar esa marginalidad exigimos mayor y mejor responsabilidad estatal. Por eso todas aquellas propuestas que se orienten a REDUCIR, AJUSTAR, REFORMAR conquistas ya logradas, nunca van a ser legítimas para nosotrxs sino un atropello que no vamos a permitir. 

Ante esta coyuntura nacional de crisis política, económica y social y habiendo dejado en claro cuáles son nuestros principios desde los cuales apostamos a la construcción colectiva de espacios laborales cooperativos, y espacios colectivos de militancia queremos hacer una última reflexión sobre las elecciones que se vienen. Faltan tres días para votar en la primera vuelta y decidir quiénes nos van a gobernar los próximos cuatro años. El avance y envalentonamiento de sectores liberales de ultraderecha nos enfrentan a la posibilidad real de que Milei gane en primera vuelta y, si no es así, tendremos que disputar un ballotage. 

Si bien es correcto que hoy nos encontramos con un terreno electoral dividido en tres grandes fuerzas (Unión por la Patria, Juntos por el Cambio y la Libertad Avanza) nuestra sociedad y discusión política sigue estando altamente polarizada: un gran sector que entiende que los derechos son una plataforma inalienable para pensar la construcción de un mundo mejor y los que están totalmente en contra y son enemigos declarados. 
 
En ese sentido, entendemos que desde los sectores populares y de izquierda hay diferentes miradas sobre cómo afrontar este escenario de crisis que se cristalizan en distintos candidatos (Myriam Bregman por el FIT y Sergio Massa por Unión por la Patria, siendo este una salida más pragmática para algunos sectores). Desde La Casita no nos sentimos en condiciones de llamar a votar un candidato particular porque hacia adentro de nuestra cooperativa convergen diferentes posturas y lecturas sobre como canalizar nuestras inquietudes, sin embargo sí tenemos un punto en común que nos impulsa a seguir ocupando las calles, denunciando las injusticias y apostar por la construcción de espacios colectivos que garanticen condiciones laborales dignas. Es por esto que llamamos a la reflexión sobre qué implican las propuestas de sectores como JxC y LLA y por eso, entendemos y enfatizamos en que este próximo domingo en el cuarto oscuro la salida a esta crisis que nos atraviesa NO es votar a la derecha.


La propuesta a reflexionar no es más que una invitación a repensar, analizar solx y con otrxs las propuestas de lxs candidatos para que el enojo o la angustia del contexto no nos nuble la posibilidad de desentrañar aquello que nos incomoda, con lo que estamos en desacuerdo y nos genera miedo, rechazo o desconfianza; y aquello con lo que sí coincidimos y nos sentimos reconocidos, interpeladxs ya sea de manera parcial o total. Sabemos que también el voto consciente puede reflejarse de varias maneras y creemos que este acto democrático hoy debería ser reivindicado y defendido ante tanto cuestionamiento y negacionismo. Pero entendiendo, también, que nuestra responsabilidad está en las calles, con lxs que luchan, defendiendo al pie de cañón los derechos que ya fueron conquistados y los que todavía nos quedan para vivir cada vez mejor. Que no se quede solo en el cuarto oscuro.

 

Córdoba, 19 de octubre de 2023

"La Casita" Cooperativa gastronómica

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